Jueves, 31 Julio 2014 16:09

Otro ¡Gooolazo!!! De Miguel Ángel Mancera, al gabinete peñista

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ORO SÓLIDO

Por Nancy Rodríguez R.

Pisotear a la clase trabajadora, estrangular sus prestaciones de ley, oprimirla y abandonarla, es completamente primitivo, cavernícola, lejos del desarrollo.  Representa una regresión a la prehistoria.

México sigue en el rango de país en subdesarrollo,  y no hay que olvidarlo. ¿Por qué no supera esta categoría? Porque no se garantiza cubrir las necesidades básicas de la mayoría de su población.

Nuestra clase trabajadora,  junto con sus hijos, no sólo están obesos, también están desnutridos, es decir, no consumen  los nutrientes  necesarios para estar óptimos en su desempeño diario. Son seres humanos con hambre, física y espiritualmente.

¿Cómo le quieren pedir productividad e innovación a un trabajador que trae una torta de tamal en el estómago? Muchos de ellos, junto con sus hijos, pasan el día entero con eso como “alimento”, y permanecen así hasta llegada la noche.

Imposible pensar en recursos para su esparcimiento. ¿Se imaginan? ¿Con qué?

Ir al cine, al teatro, comprar un juguete electrónico o una videoconsola de sobremesa, es prácticamente imposible.

Y donde viven, no se puede llamar hogar. La mayoría de la clase trabajadora en México,  permanecen hacinados, con la suegra, la tía, la hermana o la mamá. En medio de promiscuidad, miseria y obscuridad. El salario que perciben no da para más.

Ante esta realidad, el Dr. Miguel Ángel Mancera, se muestra cercano y preocupado por la situación de la clase trabajadora capitalina.

El bajo poder adquisitivo de los trabajadores, aunado al descontento y hasta enojo de la mayoría de la población, provoca la movilización de las cabezas del gabinete económico, en la Ciudad de México para revisar los salarios mínimos.

El secretario de Economía Capitalino, Salomón Chertorivski, es quien encabeza esta propuesta que, en décadas, no se había puesto sobre la mesa.

No es para menos su preocupación. La disminución de la capacidad de compra de la clase trabajadora, se vuelve un “boomerang” que daña la economía, no sólo de la capital mexicana,  también de todo el país. La situación económica está estancada.

De no atender esta situación, se corre el riesgo de más e intensos estallidos sociales. Este descontento obrero, es carne de cañón para  los criminales, quienes acechan a la población en diversos puntos del país, quienes reclutan en sus filas a niños, jóvenes y personas desesperadas con hambre.

Muy bien por el gabinete económico de Miguel Ángel Mancera. Nadie en su sano juicio, puede estar en contra de esta propuesta, es necesario, urgente revisar los salarios mínimos vigentes. 

El jefe de gobierno capitalino, anteriormente, metió un golazo al gabinete peñista, al incorporar al servicio médico a todas las trabajadoras domésticas de la Ciudad de México. Además, ofreció mejores alternativas para apoyar a los jóvenes emprendedores, de preparatorias y universidades públicas de la capital. Una vez más,  se gana la aprobación, ante la  propuesta de aumentar los salarios mínimos.

Y, claro que se puede.  Existen los mecanismos necesarios y estrategias inteligentes, para aumentar y mejorar las condiciones laborales de la clase trabajadora, no sólo en la capital, sino en todo el país.

Lo que se necesita es mentalidad moderna, innovadora, voluntad política, sensibilidad y cercanía con la clase trabajadora.  

De no considerarse esta demanda laboral a nivel nacional, sólo me resta decir, parafraseando a la mismísima Biblia católica:

“Perdónalos Señor, escupen para arriba, y no saben lo que hacen”. 

O si no, aténganse a las consecuencias políticas, económicas y sociales. 

 

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